Suenan viejunos pero son tan efectivos como un puñetazo de Mike Tyson, otro viejuno. Tequila pasado por el rock pesado? Ronaldos en el siglo XXI? Da igual. Esta canción tiene las bases perfectas para no pensar en nada más que en paliquear. Tres acordes, un riff, dos solos, una letra pegadiza, y la fuerza necesaria para hacer rock por la cara. No hay mejor definición. Llegar, descargar, bailar….y hablar.

Guitarras, guitarras, guitarras...

Los hermanos Tormo llevan mucho tiempo dándole al rock duro y después de Los Perros del Boogie siempre se han mantenido en una posición cómoda de respetado grupo de rock teloneando a Fito o colaborando con Carlos Tarque. Un seguro de lleno para cualquier sala de aforo medio. Este tema es de su primer disco, hace siete años. Han seguido siendo fieles al mismo productor y siete años más tarde llenan donde actúan y aseguran rock directo con una mezcla entre lo stoner y el estribillo. Ser apadrinados por Fito y Carlos Tarque ya es toda una tarjeta de visita. Desde entonces hasta el disco del 19, solo un disco en medio y mucho, mucho directo. No se complican, lo suyo es sacar electricidad y han bebido por igual en la escuela de Dr. Feelgood que en la de M-Clan. «He llamado a mi camello,/ he reservado en el infierno/ una plaza en el palco real./ Quemo al kraken, mala vida,/ algún «after» sin bebida,/ y lo único que quiero…/ Es hablar, hablar, hablar/ para no decir nada./ Bailar, bailar, bailar,/ hasta el amanecer./ Beber, beber, beber,/ hasta no quedar nada/ y volver a empezar otra vez/ dónde ayer lo dejé.». Sábado a la noche…

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