La guitarra de doce cuerdas de McGuinn es lo primero que se me viene a la cabeza si hay que pensar en hippies.Aparecieron como renovadores del country en Sweetheart of the Rodeo. Alli estaban los que serían grandes pocos años después. Gram Parsons, Chris Hillman, Roger McGuinn… Las versiones de Dylan les ayudaron a ellos y también al de Minnessota que reconoció una nueva dimensión en la revisión del hombre de la pandereta.

Recuerdo esta película en el Griffith, una especie de cine club que había en un cine de San Antonio de la Florida a finales de los 70. Programas dobles, baratos y buenos donde podías ver en la misma sesion este Easy Rider y El Fantasma de la Opera, o dos de Gene Hackman por ejemplo. Easy Rider me dejó impactado. Conocía el disco y por supuesto el poster, pero ver el viaje de Fonda y Hooper desde el bussiness fronterizo hasta el carnaval de Nueva Orleans, la aparición de Jack Nicholson y los paisajes me hicieron comprender de golpe lo que era una road-movie. En la banda sonora aparecía lo mejor (Steppenwolf, Jimi Hendrix) pero el peso era de los Byrds y de McGuinn que firmaba también la Ballad of Easy Rider. Este guitarreo de la canción de Goffin/King aparecía en su quinto disco The Notorius Byrd Brothers, ya sin Parsons pero con el gran Crosby en el grupo. «I will want to die beneath the white cascading waters/ She may beg, she may plead, she may argue with her logic/And then she’ll know the things I learned/ That really have no value in the end she will surely know/ I wasn’t born to follow».

Tal que unos Beatles de la Costa Oeste

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