Patti Smith es una diosa mayor que vive en Nueva York en una pequeña casa. En un momento dado, se casó con Fred Sonic Smith el tremendo guitarrista de los MC5 y se retiraron de la fiebre rocanrolera para criar un par de hijos. Fred Sonic murió pronto y Patti poco a poco volvió al mundo, más poetisa que nunca. Nunca volvió a los éxitos de Horses o el Because The Night…, ni quiso hacerlo, se hizo más escritora y sus libros son tanto o más interesantes como lo han sido sus discos.

Tears for Fears son los ochenta, del primer acorde al último arreglo, la original es una canción que navega airosa entre sintetizadores y cajas de ritmos y un bajo boombástico, todo parece algodón pero el ambiente no es tan puro. Con esta Everybody y Shout se convirtieron en los reyes de la Europa del 84, con Thatcher en un lado y Reagan en otro, la apoteosis de las teorías de Fukuyama. La cara contraria de la visión impactante y andrógina de Patti Smith durante la gira de Horses del 75 donde acabó lesionándose la espalda. Diez años antes todo era punk y sonido desnudo, diez años después todo era pop y electrónica en pañales. 25 años después la poetisa de Nueva York se ha permitido un pequeño vuelo comercial y esta es una de las doce versiones que grabó en el 2007. Y es fiel a su estilo. Cambia la caja de ritmos por una batería, eliminar el eco de las voces y hace el solo del minuto dos con una guitarra. Hace falta poco más, la canción funciona por sí sola, el medio tiempo perfecto del pop diciendo que te escapes de la distopía. «There’s a room where the light won’t find you/ Holding hands while the walls come tumbling down/ When they do I’ll be right behind you/ So glad we’ve almost made it/ So sad they had to fade it/ Everybody wants to rule the world» . Con toda la tranquilidad de quien fue siempre sabia.

Fred y Patti, de viaje a la Guayana

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