Si puedes ver Rolling Thunder Revue y te gusta Dylan no te la pierdas. Esta imaginación basada en hechos reales te gustará. En el 66, Dylan después de su misterioso accidente de moto entró en un largo período de ocho años de vida familiar. Años que acabaron con el fín de su matrimonio, el Blood on The Tracks en el 74 y el Hurricane en 1975. Y justo antes de Hurricane, la Rolling Thunder Revue, una gira especial. Una vuelta a los viejos tiempos, una caravana de espíritu circense por ciudades pequeñas, casi sin avisar, con una troupe entera y los artistas locales que se unieran. La America Profunda.

Como base de los conciertos, el Desire y una enorme alfombra, salpicada con las canciones que a Dylan le apeteciera tocar. Juntó a Scarlett Rivera (violín), Rob Stoner (bajo) y Howie Wyeth a la batería, que venían de Desire como corazón de la banda y varios guitarristas, Roger Mc Guinn y Mick Ronson toda la gira y Steven Soles, T-Bone Burnett y Dave Mansfield a veces y se hizo con un grupo rockero y compacto que le sigue el compás a la perfección. Después Joan Baez, Joni Mitchell y durante toda la gira Ramblin´Jack Elliot que sabe mejor hacer un nudo que cantar. Con todos los retales de la loca Renaldo &Clara, esa extraña película de Dylan, trozos de documentales y unas canciones bien grabadas y tremendas, Scorcesse y Dylan se han juntado para hacer un memorable guiño a la música, al cine y las fake news. Dos viejos genios jugando que se reirían lo suyo durante el guión y el montaje de esa cosa indefinible que se llamó y se llama Rolling Thunder Revue. Ahí está Dylan cantando «I was thinkin’ about turquoise, I was thinkin’ about gold/ I was thinkin’ about diamonds and the world’s biggest necklace/ As we rode through the canyons, through the devilish cold/ I was thinkin’ about Isis, how she thought I was so reckless», salas de tres mil personas y música y letras en estado auténtico. Y ahora, más de cuarenta años después estos dos viejos se permiten hacer un tremendo montaje con todos los trucos del viejo circo dentro. Como dice el mismo Dylan, de esa gira no queda nada, sólo cenizas. El germen del Never Ending Tour y mucha, mucha ironía. Y Rubin Carter, claro…

En la tumba de Kerouac, con los beatnicks

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