Hijo de judíos ucranianos, Serge Gainsbourg es como el eslabón perdido entre George Brassens y el pop. Conocido sobre todo por su trayectoria con Jane Birkin y el icónico Je t`aime…, esta desnuda e inquietante aparición es de diez años antes, de 1960. Estaba en la banda sonora de L´eau a la bouche, una película rematadamente francesa filmada ese año por Jacques Doniol-Valcroze y que dejó una huella mucho menor que la canción.

La chanson francesa es un estilo tan genuino como propio. Al estilo de lo que pudiera ser la copla pero en urbano y cosmopolita. Una canción ligera con glamour y la entonación perfecta en el idioma y sonido adecuados, Como las tarantellas con el italiano. Nacido en los cincuenta a la estela de los jazzmen negros que poblaron en París de entreguerras y se quedaron a vivir después de la II Guerra Mundial es un swing perezoso donde manda el acordeón y esa manera de cantar distante. Serge Gainsboroug está como el último representante de un estilo, aquí aparece al estilo de un Aznavour de barrio y como el primero que se subió a la estela loca del pop. Halliday era al rock lo que él era a la chanson. Sus años con Jane Birkin acabaron de cimentar su leyenda de genio como su fama de disperso. La película transcurría en un castillo de los Pirineos Franceses tras la muerte de la propietaria y la lucha por la herencia entre enredos amorosos que relata impávido y casi dando miedo este joven Serge Gainsboroug dispuesto, como siempre, a epatar. «Ecoute ma voix écoute ma prière/ Ecoute mon cœur qui bat laisse-toi faire/ Je t’en pris ne sois pas farouche/ Quand me viens l’eau à la bouche « Y lo hace.

Tan atractivo como inquietante

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