Con esta me pasa lo mismo que con Fiona Apple aunque desde luego Josh Ritter nunca vendió un millón de discos y esta a millas de ser una prima donna. Una canción te gusta a la primera escucha, después se va oyendo en distintos momentos del día. Va gustando o a la tercera la borras. Lo hice cuatro o cinco veces, pero la vuelvo a buscar y otra vez salta en el ipod. Su melodía suena como si Cat Stevens en vez de convertirse en Yusuf pasara a ser Smith, tocando en una perdida universidad de Indiana, pero me gusta.

Este tío es abierto, puede que demasiado. Un escritor de canciones dedicado a su proyecto desde que autopublicó en el 88 su primer disco. Y que no dudó en irse a Escocia a una escuela de folk. De los que no temen desnudar sus obsesiones en sus canciones, hasta hacerse casi exhibicionistas. Pero la canción es relajada y tiene buen rollo. El disco al que pertenece es de ruptura pero suena sereno, un alivio y una duda. Hace honor al título y suena confiado. Es una letra larga, Ritter se gusta. Ha publicado su primera novela y es considerado uno de los mejores letristas de lo que se llama americana. «Supposedly it was a wise wise man/ who said it’s better to have loved and lost/ Than never to have loved at all, never to have loved./ How many times does the truth that you take to be true/ Is just truth falling apart at the same speed as you/ Until it all comes away in a million degrees/ And you’re just a few pieces of fallin’ debris» Supongo que aquí en España lo tendríamos en el cajón de los cantautores, junto a toda esa legión de artistas que se buscan la vida en las giras por cafés medianos. Gente a la que le gusta contar y cantar cosas.

El cartel de los acústicos

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