La primera vez que escuché el Come Find Yourself, su disco del 96 me engancharon, pero no han sido un gruop con suerte estos criminales amantes de la diversión. A los Beastie Boys les podía haber salido un competidor por los barrios latinos. Con menos energía pero con más lírica. Lo que los Beastie intentaban en su Sabrosa, los FLC lo hacían prácticamente desde el principio. En su carrera hay recreaciones de canciones infantiles como Mr. Sun, o recreaciones de lo narco como Loco con su aire groove. Y son maestros en las melodías flotantes, como esta Methadonia que te va cayendo como una pegajosa tela de araña.
La guerra con los Beastie Boys no les hizo ningún favor. Su buen primer disco, este Come Find Yourself fue acogido con vítores en la Inglaterra de la guerra Oasis-Blur y con frialdad en el Bronx de donde venían. La prensa americana no entiende de guerras periodísticas y la crítica fusiló literalmente al grupo de NY. No les faltaba algo de razón, el grupo alardeaba de un estilo gansta peliculero de mucho diseño y poca chicha, lejos de las batallas a tiros que en aquellos momentos se llevaba por delante a gente como Tupac o Notorius Big. Scooby Snacks triunfó ayudada por un vídeo hecho de samplers de escenas y frases de las pelis de Tarantino. Pero cuando se alejaban del hiphop los FLC empezaban a mostrar el lado lounge que al final les ayudaría a marcar una personalidad sin trajes de Armani ni guiños a la Mafia blanca. Methadonia tiene poco que ver con el resto del disco. Esta es una canción de la calle, cuando lo boombástico se acaba y lo que queda es la rutina de la vida del barrio. «Because the place in which you’re sent/ By your liquid orange friend has kept you/ From it for so long/ And takes them to the land, the land of Methadonia«. No todo era jugar a ser John Gotti.
 
El Electric Ladyland?

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