Belle & Sebastian, uno de los grupos más influyentes del cambio de siglo. Esta canción es de 2003, su quinto disco, un encaje de bolillos que me suena a los experimentos de la psicodelia inglesa. Antes habian conseguido el status deseado de queridos, pero no tanto, ese estado intemedio que caracteriza a lo que han llamado generación twee. Un distanciamiento que va de lo culto a lo pedante con la facilidad con que un mágico pop se puede convertir en edulcorado pastel.

Los escoceses son maestros en el equilibrio sobre ese peligroso filo. Será por lo aficionados que son a los cambios radicales en sus canciones o en la facilidad para empastar voces y componer pequeñas obras maestras. Canciones desperdigadas sobre todo, en los cinco discos que van del Tigermilk del 98 a este Dear Catastrophe Waitress del 2003, el primero para Rough Trade. Su éxito comercial nunca ha sido demasiado grande pero ellos son muy culpables de una buena parte de los experimentos musicales del mundo indie de los 2010. Aqui, en su mejor momento, montan una pequeña representación con capas y capas de voces, subidas y bajadas, un video divertido y una letra que no se come el coco «She´d never stand for any lies/ Shes got an out tray full of guys/ I could sense a breath,/ a whole new feeling/ Now she says she wants to call a meeting/ We need to talk/ Step into my office, baby/ I want to give you the job/ A chance of overtime/ Say, my place at nine». Como si de una comedia musical se tratase. 

Los Belle & Sebastian del 97

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