Una auténtica nugget, un one-hit-wonder de manual. Escondidos en la calurosa Austin, entre sonidos fronterizos y blues de la frontera, estos enloquecidos Elevators se atiborraban de nuevas percepciones y luchaban duramente contra los sombreros tejanos. En el año 66 y gracias a los manejos del hermano de Kenny Rogers firman por UA y sacan un disco perfecto, The Psychedelic Sounds of 13th Floor Elevators, con este You´re Gonna Miss Me de single estrella. No es que tengan un éxito brutal pero todavía faltan dos años para el 68 y los del ascensor al piso 13 ya barruntan lo que es la psicodelia.

El éxito tejano trae detrás la dura presencia policial y no tardan en escapar a la Costa Oeste. Pero la psicodelia hace mella en ellos y la cabeza de Rocky Erickson es la equivalencia americana de la de su contemporáneo británico Syd Barrett, con la misma madre abnegada pero sin unos compañeros con el talento y la ambición de Waters y Gilmour. El viaje continuo de la Bahía y el reparto de ácido en sus conciertos les disuelve como grupo y un cada vez más paranoico Erikson se debate entre la dificultosa grabación de un disco más y las visitas a los psiquiatras a los que acude para librarse de la cárcel. La situación se convierte en un callejón sin salida y comienzan sus años de psiquiátrico. Sale en los 80 y hará alguna que otra gira cabalgando entre lo paranormal y la leyenda un poco malsana de su excentricidad. Pero sería injusto olvidar toda la potencia y locura que eran capaz de transmitir con una alucinada jarra, unos gritos, y un estribillo resentido y amenazante «You didn´t realize/ And you´re gonna miss me, baby». Con su puente casi hablado y el final entre agudos de la armónica marcó el camino a más de uno. Se podía ser psicodélico sin perder la energía. Solo por esto, Rocky Erickson ya fue un extraterrestre.

Un príncipe de la psicodelia

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