Lo he dicho alguna vez y no me importa decirlo más veces, tengo el Stupidity de los doctores enmarcado frente a mí con la firma de Wilco. Pero esta entrada es más para recordar a Lee John Collinson alias Lee Brilleaux,un gentleman educado y furioso. Un chaval que vino de Sudáfrica con sus padres a los trece, y que un par de años después aterrizó en Canvey, el estuario del Támesis, lugar de vacaciones en la época victoriana y jungla de depósitos de aceite en la actualidad.  Allí coincidió a principios de los setenta, con otro adolescente llamado John Wilkinson,  un tirillas nervioso que copiaba el estilo del guitarrista de Johnny Kidd & The Pirates. Juntos formaron uno de los mejores dúos que ha dado el rock.

El callado Brilleaux, frente a un micro y con su colega Wilco al lado, se convertía en un macho alfa total del blues más pringoso, a la manera más macarra que hubiese, lanzando navajazos con la armónica y escupiendo las frases. A su lado el estilo ametralladora de Johnson siempre atado a un largo cable en espiral,tocando sin púa y corriendo nervioso por el escenario. Adrenalina en estado puro. Agarraron el último tirón del mercado discográfico tradicional, dos años antes del punk, y la CBS los llevó a una tremenda gira americana con convención de la discográfica incluida que literalmente les explotó la cabeza. Lo que comenzó en el 71 se acabó en el 76, el año del Stupidity, el disco que les hizo vender más que Abba, aunque solo fuera una semana. Después de aquellos meses americanos, Wilco dejó la banda y aunque con Milk and Alcohol vendieron como nunca ya no era lo mismo. Supieron marcharse cada uno por su lado y nunca se oyó una palabra mala del uno hacia el otro. En el 94, Brilleaux murió con 41 años, y su amigo se dejó ver al comienzo de Oil City Confidential, el documental de Temple sobre los Feelgood del 2009, acercándose con un prismático a Canvey, el estuario que con su alucinado amigo Brilleaux confundieron con el  Mississipi.  «I saw you out the other night/ I saw somebody hold you tight/Roxette, I wonder who it could be/ It was so dark I couldn’t see/ But I know it wasn’t me». Se hicieron con una base rítmica impeturbable (Sparko y The Big Figure) y lo consiguieron.Vaya si lo consiguieron, se cargaron a los dimosaurios de un plumazo y dejaron la pista libre al punk. El mismo Brilleaux fue uno de los principales impulsores de Stiff, el sello de los 80 que facturaba pura música pop para la gente de ahora, de entonces…. 

A las afueras del Támesis

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *