Idaho es uno de esos estados con nombres indios que cultivan patatas en toneladas y que representan lo más perdido de las praderas. Por allí pasan trenes de mercancías y camiones de dieciocho ruedas, A medio camino entre las dos costas Jewell reconoce abiertamente ser una cantante folk, «tengo más raices country, una especie de sentimiento a lo Woody Guthrie»

No hay nada especial en esta canción. Tocan muy relajados en el Theadgill´s de Austin. Lo hacen para un micrófono de Music Fog, la página web que se subtitula «coverage of the Americana Revolution» y que es de visita obligada para los que le guste la Ruta 66. Sea of Tears es el título se su segundo trabajo editado en el 2009, un año antes que el tributo a Loretta Lynn y dos del Queen of Minor Key, su mejor disco. Hacen ciento cincuenta o doscientos bolos al año, lo suficiente para vivir de la música y poder pagarse una cabaña en Idaho donde descansar tres o seis meses y preparar un nuevo disco. Su grupo sabe darle un toque rockabilly muy sabroso a su conuntry clásico y conoce bien España y los vascos, en su pueblo de Idaho hay un Bar Guernika . «Well it’s gonna be a sea of tears for me/ It’s gonna be a life of misery/ How many games will you make me play/ Before you can give me the time of day». La reina del tono bajo es tan sufridora como las grandes damas del country.

El grupo de Eilen Jewell sabe tocar en la calle

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