No sé muy bien como calificar a Paddy McAloon y sus Prefab Sprout. Siguiendo la AllMusic los pondriamos en el escaparate de sophisti-pop, una curiosa mezcolanza que a mediados de los 80 sirve para definir a Everything But The Girl o Sade pero en la que yo no pondría tan claramente a este grupo, prejuiciado por blando, que se aleja bastante del estilo más jazzie del resto del cajón. Es un grupo muy, muy personal que levanta odios y fanatismos por igual.

A ello ayuda la personalidad de McAloon, un bocazas que no se corta a la hora de compararse con los mejores. Él se siente y es un pequeño genio, con lo bueno y lo malo. Irritantes y muchas veces cansinos en sus discos normales, irresistibles en un disco de grandes éxitos, una categoría en la que también están otros grandes como Pretenders, Smiths o Madness. Un escritor de canciones que se declaraba admirador de Prince y quería escribir como un negro para poder hablar de sexo como lo hacía el de Minneapolis en I Would Die 4U. Supongo que haber sido tan fugaz ayuda, los Prefab como antecedentes claros de los tweed y, como pioneros de un estilo que viene de los Aztec Camera y pasa por los Pastels o Lloyd Cole son lo que se dice un grupo de culto. Con esa forma pausada y característica, empezando con un medio tiempo y unas voces suaves, para acabar con un par de minutos de juego sónico que te hace preguntar que es eso tan característico que tiene los ingleses cuando hacen música americana. «Antiques !/ Every other sentiments an antique/ As obsolete as warships in the baltic/ I’m driving on a straight road it never alters/ And the radio serenades but doesn’t falter/ You offer infrared instead of sun/ You offer paper spoons and bubble gum».

Paddy McAloon, un tipo peculiar

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