Hubo un tiempo en España para un grupo como este, salido de un barrio al Este de Madrid que se permitía hacer canciones muy incorrectas. Tiempos en los que los dibujantes de comic sacaban en vietnamita paginas de comic para ilustrar una canción que les gustaba. Los Burning no fueron un grupo de la movida, pero manteniendo su orgullo y estilo les llegó la oportunidad en la banda sonora de una película española de las que retrataban la época. El macarra de la Elipa le preguntaba en un medio tiempo a la chica, que hacía en un lugar como ese, y ellos alcanzaban la fama que siempre habían buscado.
Una de mis primeras incursiones en el fanzinerio musical vino con una entrevista que hicimos al Risi en un hotel de Pontevedra echando mano al minibar. Era la última resurreción de Burning a principios de los noventa y se alojaba en un hotel diferente al resto de la banda. Quince años antes, en el 75, Gong se dejaba de rock andaluz y sacaba un par de singles donde un grupo de la Elipa jugaba a ser el trasunto rock de Los Chichos con letras mucho más bestias. En esta se inventaban un Jim Dinamita, para poder samplear a Lou. No eran amigos de metáforas y su actitud era decididamente macarra. Tanto Pepe Risi como Toño Martín fueron cuerpo y alma del grupo y vivieron como lo cantaron. No hay por donde sacar algo políticamente correcto en esta canción más allá de la convicción y el descaro, algo imprescindible para cualquier chaval que haga rock. Concretamente, un par de chavales de la Elipa de hace cuarenta años, jugando a ser Mick y Keith. «No dudes en buscarme/ donde haya algún follón/ pues donde Dios no existe/ allí reino yo./ «Alante» en la avenida/ o en el callejón/ donde tú más cameles/ te espero yo.» Quién quiere rock correcto?
 
El comic de Ceesepe

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